sábado, 28 de febrero de 2026

La trilogía Los Extraordinarios — crecer también es un superpoder

Los Extraordinarios es una trilogía escrita por T. J. Klune. Está compuesta por Los Extraordinarios, Flash Fire y Heat Wave.

En esta historia seguimos a un grupo de amigos que, sinceramente, terminan sintiéndose como propios:

Nick, un adolescente con TDAH, impulsivo, brillante y absolutamente entrañable.
Seth, tierno, amable, luminoso.
Gibby y Jaz, que complementan la dinámica con una fuerza y madurez sorprendentes.

Viven en Ciudad Nova, un mundo donde existen los superhéroes —no en grandes cantidades, pero sí lo suficiente para marcar la diferencia— como Shadow Star y Pyro Storm. Y en medio de todo eso está Nick, escribiendo fanfics sobre ellos, soñando con algo más grande, con pertenecer, con ser extraordinario.

Lo que hace especial a esta trilogía no es solo el universo de superhéroes. Es la humanidad de sus personajes. Nick está tan bien construido que lo sientes real. Su voz, su caos mental, su forma de amar. La dinámica entre los cuatro amigos es preciosa: se apoyan, se equivocan, se comunican. Se quieren.
La relación entre Nick y Seth es especialmente hermosa porque se siente auténtica. Los vemos enamorarse, aprender, crecer juntos. Y lo mismo ocurre con Jaz y Gibby: una relación adolescente que rompe el estereotipo de que a esa edad todo es tóxico, inmaduro o pasajero. Aquí hay comunicación, respeto, construcción. Relaciones que no solo funcionan, sino que podrían durar.

Más allá del romance, Klune explora dinámicas familiares, la relación entre padres e hijos, la presión de los medios, la identidad y, sobre todo, la experiencia de ser una persona queer en un mundo que muchas veces rechaza lo que no entiende. El recurso de los superhéroes funciona como metáfora: así como algunos nacen con poderes, otros nacen siendo queer. No es una elección. Es identidad. Y, sin embargo, el mundo insiste en cuestionarlo.

Lo hermoso es que la trilogía mantiene un ritmo constante. A diferencia de muchas sagas donde el primer libro introduce, el segundo complica y el tercero se vuelve político, aquí los tres mantienen una línea coherente. Se siente continuidad real. Pasas de un libro a otro como si apenas hubiera pasado un día. Como si nunca te hubieras ido.

Y eso duele cuando termina.

Porque estos personajes se vuelven tuyos. Quieres seguir viéndolos crecer, equivocarse, hacer chistes, salvar la ciudad y salvarse entre ellos. Son de esos libros que, cuando los recuerdas años después, no solo recuerdas la historia: recuerdas quién eras tú cuando los leíste.
Me gusta pensar que, así como nosotros los vemos crecer a ellos, ellos también nos ven crecer a nosotros. Que de alguna manera se quedan acompañándonos.

Porque al final, eso es lo que hace esta trilogía: recordarnos que no necesitas capa para ser extraordinario.

A veces basta con ser tú. 🤍

miércoles, 18 de febrero de 2026

Henry Henry — impresiones

Terminé Henry Henry y tengo varias cosas que decir.
Lo primero es que no me gustó que no tenga un final como tal. El libro abarca aproximadamente dos años en la vida del protagonista, pero no hay una sensación clara de inicio o cierre. Simplemente termina. Y eso, en una historia como esta, pesa.

Me recordó mucho a Tan poca vida en la forma en que aborda el abuso. No porque lo haga igual —de hecho, lo muestran de manera distinta— sino por la crudeza con la que lo expone. La diferencia es que Tan poca vida tiene un principio y un final; hay una sensación de conclusión, por más dolorosa que sea. Aquí no. Aquí el círculo de abuso parece continuar. Es como si al cerrar el libro supiéramos que mañana será otro día igual para el protagonista, que seguirá atrapado en la misma dinámica que hemos leído durante más de cuatrocientas páginas.

Y eso lo hace difícil. El abuso que ejerce el padre es físico, sexual, psicológico, un abuso de poder en todas sus formas. Todo lo terrible que uno puede imaginar que un padre le haga a su hijo, ocurre. Y lo más doloroso es que el protagonista lo tiene tan normalizado que simplemente se disocia. Tiene 23 años y nunca ha puesto una objeción real; no porque no sufra, sino porque está completamente atrapado.

Es una lectura que abruma. No aburre, el libro está bien escrito, pero abruma. Empieza casi normal, pero desde el primer episodio de abuso entiendes que de eso va a tratar el resto de la historia. Y sigues leyendo con esa sensación constante de incomodidad, preguntándote: “¿por qué está pasando esto?, ¿cómo puede seguir pasando esto?”.

Me hubiera gustado algún tipo de consecuencia. Que el padre pagara. Que el protagonista lograra salir del círculo y al menos vislumbrar una posibilidad de sanación. No necesariamente un final feliz, pero sí una puerta entreabierta. Aquí no hay eso. Solo queda la sensación de que todo continuará hasta que algo externo lo detenga… o hasta que él mismo encuentre la fuerza para irse.

Sé que es una reinvención de un cuento de Shakespeare, pero no sé si habrá continuación. Y honestamente, aunque el libro me parece potente, es una experiencia dura.

Le pondré tres estrellas en Goodreads.

Me da lástima el personaje. Cuando miro la portada, siento que no merecía todo lo que le pasó. Porque es buena persona. Y eso es lo más crudo: no tienes que ser malo para que te pasen cosas horribles. A veces simplemente eres vulnerable.

Es un libro difícil. Y deja una sensación pesada.
Ojalá, en algún punto —dentro o fuera de estas páginas— él pueda salir de ese círculo y encontrar algo mejor.

viernes, 30 de enero de 2026

Sueños de trenes: la historia sobre una vida

Sueños de trenes es un libro escrito por Denis Johnson, que tuvo una notable adaptación cinematográfica dirigida por Clint Bentley y protagonizada por Joel Edgerton. La película fue nominada a múltiples premiaciones, incluyendo los Globos de Oro y los Premios Óscar.


Esta es una historia profundamente nostálgica. En este viaje conocemos a Robert Grainier y su vida a mediados del siglo XX. Es un relato corto, pero inmensamente conmovedor; una prosa magnífica sobre el significado de lo simple y, a la vez, de lo duradero. Aquí se nos presenta una vida completa: sencilla, silenciosa y, en apariencia, ordinaria. Pero la nostalgia y la forma en que está narrada la vuelven extraordinaria.


Viajamos por las carreteras y trenes del siglo XX, habitamos cabañas aisladas y trabajamos como leñadores. A lo largo de este recorrido nos adentramos en la vida de Robert, quien atraviesa los cambios que trae la civilización: su crecimiento, su primer y único amor, y su lucha diaria por sobrevivir. Pero también somos testigos de sus mayores penas, del duelo y la pérdida, y de la manera sobria y contenida en la que aprende a convivir con ellas.

Algo especialmente sorprendente es la fotografía de la película. Los paisajes son hermosos y cautivadores; el trabajo de producción y dirección construye una atmósfera íntima y profundamente humana. Como espectador, uno se siente envuelto por esa calma melancólica que acompaña toda la historia. También merece una mención especial la música, en particular la canción Train Dreams escrita  por Bryce Dessner y Nick Cave, nominada a Mejor Canción en los Óscar. La canción logra condensar perfectamente la nostalgia y el sentido de la vida de Robert. Una estrofa que destaca es:

“the space that connects me where I am now, to the place where I’ll one day be”,


una línea que encapsula el sentimiento de pertenencia, tiempo y destino que atraviesa toda la obra.


Sueños de trenes es una historia profundamente bella y melancólica, donde lo simple se transforma en extraordinario. Nos recuerda que el crecimiento, la pérdida y el amor son esenciales para vivir y para ser recordados. No es necesario ser famoso ni importante para tener una vida hermosa y una historia que valga la pena ser contada.

Y como dice la canción: “I can’t begin to tell you how that feels”.
Así que vive esta historia y disfrútala, porque hay cosas que es mejor sentirlas por uno mismo y no solo escucharlas contadas. Hay historias —como esta— que valen la pena sentir.



martes, 27 de enero de 2026

Die, My Love: otra cara de la maternidad

Die, My Love es un libro escrito por Ariana Harwicz, que recientemente tuvo una adaptación cinematográfica dirigida por Lynne Ramsay y protagonizada de manera magistral por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson. La historia gira en torno a una madre reciente que atraviesa una depresión y una psicosis posparto, y desde ahí se abre un relato incómodo, crudo y profundamente humano.

Antes de verla, yo pensaba que la adaptación sería “medianamente fiel” al libro. Imaginaba una representación exagerada de la psicosis, algo tan alucinante que me hiciera pensar constantemente “¿qué le pasa a esta mujer?”. Y sí, la película es rara. Muy rara. Pero rara como debe ser una psicosis real. Porque una psicosis no es algo entendible, lógico o fácilmente explicable. Ese es justamente el punto: no tiene sentido, no sigue reglas claras, no busca ser comprendida.

La película —y el libro— no intentan que entendamos completamente a la protagonista. Su objetivo no es explicar qué le pasa, sino ponernos con ella, dentro de su cabeza, hacer que vivamos la experiencia en carne propia. No se trata de observarla desde afuera, sino de habitar su caos. Y creo que ahí está el gran acierto de ambas obras.

No es una historia para todo el mundo. Es incómoda, densa, a veces desesperante. Muchas personas pueden encontrarla insufrible, sobre todo si no están familiarizadas con los trastornos de salud mental. Pero esa incomodidad es deliberada. Así avanza la psicosis: de manera confusa, repetitiva, agotadora. No hay alivios fáciles.

Algo que me pareció muy valioso es que ni el libro ni la película intentan romantizar la enfermedad. No hay sanaciones milagrosas, ni grandes discursos motivacionales, ni finales “bonitos”. Lo que muestran es una realidad dura: esta es una situación horrible, compleja, que afecta no solo a quien la padece, sino también a toda la familia. Y, aun así, no siempre hay una solución clara.

El papel del esposo de la protagonista es clave. Representa a ese familiar que no entiende del todo lo que está pasando y que, desde la ignorancia y el amor, intenta “arreglar” la situación con gestos simples: flores, paseos, propuestas románticas. Y aunque estas acciones no nacen de la mala intención, no son suficientes. Acompañar a alguien con psicosis o depresión posparto requiere mucho más que buena voluntad; exige comprensión profunda, apoyo profesional y una capacidad emocional que no todos pueden sostener.

Al final, Die, My Love no busca dar respuestas ni moralejas. Es un abrebocas brutal de lo que se siente atravesar —o convivir con— una experiencia así. Nos deja con una pregunta incómoda pero necesaria:
¿cuánta empatía somos realmente capaces de sostener cuando alguien cercano se rompe?, ¿somos ayuda… o terminamos siendo otra carga?

miércoles, 21 de enero de 2026

Gente ansiosa – Fredrik Backman

 Mientras leía este libro, me daba cuenta de que se estaba convirtiendo en uno de esos libros que marcan un antes y un después. De los que llegan en el momento justo y se quedan contigo para siempre. De esos libros que tienes que re leer en un par de años, porque estas seguro que siempre vas a encontrar algo nuevo. 



Quiero empezar esta reseña con algo un poco controversial: siento que Gente ansiosa no es un libro para todo el mundo. Es de esos libros que solo funcionan en momentos específicos de la vida, cuando estás lo suficientemente abierto como para sentir que fue escrito para ti, que te habla directamente, casi en voz baja.

Superficialmente, el libro trata sobre un robo que sale mal y termina en una toma de rehenes. Seguimos la historia de dos policías, un ladrón y, por supuesto, los rehenes. A simple vista, parece que la trama va por ahí… pero no. Esto va mucho más allá. A lo largo de la historia vamos recorriendo la vida y las decisiones de cada uno de los personajes, cuestionándolas junto a ellos. Conocemos sus miedos, sus errores, sus mejores y peores momentos.

Algo que le aplaudo profundamente a Backman es su habilidad para usar el humor como anzuelo: te hace reír de forma casi inesperada y, cuando estás relajado, te lanza una reflexión que te deja mirando al vacío durante veinte minutos, replanteándote tu propia vida y tus decisiones.

Lamentablemente, este libro tuvo una pésima adaptación en Netflix, la cual no recomiendo en absoluto. Si aun así sienten curiosidad por ver cómo arruinan una historia hermosa convirtiéndola en algo plano y sin alma, adelante… pero el libro merece mucho más.



Uno de los grandes aciertos de Gente ansiosa es la forma en que aborda temas de salud mental: la ansiedad, el duelo, la conducta suicida. Nos muestra un panorama amplio y honesto de cómo las personas viven con estas realidades, de cómo no todos reciben la ayuda que necesitan y del caos silencioso que muchas veces deben soportar. Aquí encontramos personajes profundamente rotos por años de pérdidas, guerras, miedos, intentos de encajar, de ser mejores, de ayudar a otros cuando ni siquiera saben cómo ayudarse a sí mismos.

Backman encierra a todos estos personajes en un mismo espacio y te obliga a convivir con ellos. No hay escapatoria. El caos se vuelve compartido y, como lector, no tienes otra opción que enfrentarte a tus propios pensamientos y reacciones. El libro te ayuda a comprender dinámicas como la paternidad, la infancia, la autoridad, el miedo a fallar… y lo hace con un humor ácido que, sorprendentemente, funciona. 



Gente ansiosa es un libro precioso. Nos dice que está bien tener problemas, que está bien cuestionarse la vida y las decisiones. Pero también nos recuerda que no está bien conformarse con los errores del pasado, que la verdadera pregunta es qué vamos a hacer para repararlos y ser mejores personas.
Porque merecemos que nos pasen cosas buenas. Merecemos tratar bien y que nos traten bien.
Nos merecemos.

martes, 30 de diciembre de 2025

Mi 2025 fue… raro

Posiblemente nunca olvide este año.
Fue el año en el que cumplí un cuarto de siglo, presenté mi tesis y me gradué. En teoría, eso fue lo más importante que me pasó. Pero también ocurrieron cosas pequeñas, de esas a las que casi nunca les damos suficiente valor y que, sin embargo, terminan construyendo los recuerdos.

Fui muchas veces a cine. La mejor película que vi fue Superman: me devolvió un poco de esperanza. Vi muchas series; mi favorita fue Heated Rivalry, esa que me desvelaba todos los viernes a las 12:00 a. m. como si no pudiera esperar ni un minuto más. Leí más de veinte libros, y mi favorito fue La asistenta de Freida McFadden. Ese libro me tuvo con taquicardia durante dos días y necesitó un tiempo de reposo emocional después de terminarlo, porque simplemente es brillante.

Ed Sheeran —mi cantante favorito— lanzó su álbum Play, y mi canción favorita, Azizam, salió justo el día de mi cumpleaños. Sentí que era un regalo. Además, compré boletos para su concierto del próximo año, y eso, de alguna manera, me dio algo que esperar.

Pero no todo fue bonito.
Me dejé de hablar con muchas personas que quiero: amigos, profesores, compañeros de la universidad. Duele, porque siempre he disfrutado conectar con la gente. Y lo que más me pesa —lo que más me duele— es no haber conseguido trabajo. Quiero ejercer, quiero independizarme, quiero empezar. Todos los días intento repetirme que estas cosas toman tiempo, que debo ser paciente… pero muchas veces gana la ansiedad. Y entonces lloro. Y llegan pequeñas crisis emocionales que no siempre sé cómo manejar.

Así fue este año: aburrido y emocionante al mismo tiempo.
Me dio momentos hermosos y otros profundamente frustrantes. Pero los viví. Los sentí. No me rendí. Y aquí sigo. Aunque muchos días quisiera que todo se detuviera un momento, sigo intentando.

Creo que me merezco un abrazo.
Y una palmadita en el hombro por no soltar, por seguir creyendo —aunque sea a ratos— que las cosas pueden mejorar el próximo año.

Ojalá tú también sigas adelante. Porque, aunque la vida a veces pese demasiado, todavía existen razones por las que vale la pena seguir vivo.

Sobreviví al año, y aunque no fue como lo imaginé, lo viví… y eso también cuenta.

martes, 2 de diciembre de 2025

Un hombre llamado Ove — Fredrik Backman (2012)



Un hombre llamado Ove, del autor sueco Fredrik Backman —publicado originalmente en 2012—, es una novela que nos muestra la vida de Ove, un hombre que cargó con muchas dificultades, pero que aún así vivió, amó, sirvió… y nos recuerda que nunca es tarde para volver a creer.

Esta historia cuenta las cosas de forma tan inteligente y tan cercana que es imposible aburrirse de ella. Al principio, lo vemos en sus años más duros: atrapado en la rutina, resignado, con la idea de que su vida no tiene más sentido. Pero poco a poco ocurren ciertos eventos —unexpected, simples a la vista— que lo sacan de ese estado. Y quizá le dan otra oportunidad. Otra oportunidad para amar, para vivir, para enojarse, para seguir siendo él mismo.

Una de las cosas que más me conmueven del libro es su enseñanza: demuestra que una persona mayor —incluso alguien que muchos darían por “inservible” solo por su edad— puede seguir siendo útil, puede seguir importando. Nos recuerda lo necesario que es valorar a quienes ya vivieron mucho, porque sus historias, sus cicatrices, su sabiduría son una herencia vital: el pasado que nos enseña para tener un futuro mejor.

A medida que avanzamos en la lectura, vemos cómo Ove termina ayudando a sus vecinos —y, sin darse cuenta al principio, Ove también los necesita a ellos. Esa dinámica de vecindad, imperfecta y humana, es de las cosas más bellas de la novela. Nos enseña que el ser humano esta diseñado para necesitar y ser necesitado, y que en comunidad uno sobrevive, uno sana, uno vuelve a sentirse vivo.

No quiero dar muchos detalles para no arruinarte sorpresas, pero sí quiero pedirte un favor: lee este libro. Hazte el regalo de conocer a Ove. Es hermoso, intenso, a veces devastador… pero sobre todo, es una apuesta a la dignidad de cualquier vida, sin importar la edad. Es una lección de humanidad.

Si tienes tiempo, dale una oportunidad a Un hombre llamado Ove. Te puede devolver algo que tal vez ya habías perdido: la grandeza de las oportunidades.

La trilogía Los Extraordinarios — crecer también es un superpoder

Los Extraordinarios es una trilogía escrita por T. J. Klune. Está compuesta por Los Extraordinarios, Flash Fire y Heat Wave. En ...