Buenos días; Autoridades académicas, docentes, personal administrativo, familias y, por supuesto, compañeros y compañeras graduandos:
Hoy es un día que guardaremos para siempre, y quiero comenzar recordando algo
que, estoy seguro, todos llevamos en la memoria…
¿Recuerdan
nuestros primeros días de clase? Éramos expertos en todo… menos en silenciar el
micrófono.
Hoy las cosas se sienten distintas. Ya no somos las mismas personas de
entonces. Con cada semestre crecimos, aprendimos y nos fuimos acercando a la
persona en la que queríamos convertirnos.
En
el camino, más de una vez nos enfrentamos a problemas que parecían imposibles
de resolver. Sentimos que nos equivocamos, que desperdiciamos oportunidades…
pero, a pesar de todo, aquí estamos. Somos una mejor versión de lo que alguna
vez fuimos, estamos más preparados para contribuir a nuestra sociedad; porque
el mundo necesita, más que nunca, buenas personas.
Quiero felicitarles, queridos compañeros porque solo ustedes sabes cuánto esfuerzo, lágrimas y desvelos costó llegar hasta aquí. Ustedes saben las veces que pensaron en rendirse… y aun así siguieron. Por eso, se merecen cada aplauso, cada reconocimiento y todo el éxito que venga.
Hoy
podemos sentirnos orgullosos. Y no de un orgullo vacío, sino de ese que nos
recuerda que ya somos ganadores. La vida está hecha de momentos, y este… este
es para celebrarlo, guardarlo en la memoria y agradecer profundamente a quienes
nos ayudaron a llegar aquí.
Ojalá
existiera un truco para saber en quién nos vamos a convertir. Pero la verdad es
que el truco está en el día a día: en cada decisión, cada paso, cada intento.
Todo eso se acumula y nos moldea. Así que hoy, incluso en medio del miedo y la
incertidumbre, se vale decirnos: ánimo, que todo esto vale la pena. Porque,
después de todo, somos gente normal viviendo vidas normales… y ahí, en esa
aparente simpleza, es donde reside lo extraordinario.
Quiero
cerrar con algo que una vez me dijo una sabia profesora, y ahora es su turno de
escucharlo:
Tienen ¡la vida por delante! por lo que me encantaría que no pierdan el gusto
por aprender, por descubrir, por investigar, por estar conectado con todo lo
que es pertinente a sus estudios. No hay mejor forma de estar vinculado a los
otros y a la vida; que esa habilidad que tenemos desde niños de querer saber, y
saber más allá.
Tal
como dice Proverbios 4:5: "Hazte cada vez más sabio y entendido; nunca
olvides mis enseñanzas, ¡jamás te apartes de ellas!"
Felicidades.
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