Todos hemos recibido el típico comentario de algún familiar: “¿Estás más gord@?” o “¡Qué flac@ estás!”.
Y justo eso me pasó hoy. Compré un protector solar y mi mamá, sin pensarlo mucho, dijo:
“¿Por qué compras eso tan caro si no tienes la cara bonita?”
Hace algunos años, ese comentario me habría destrozado. En mi adolescencia tuve serios problemas de acné, y en el colegio sufrí mucho por las burlas. Recuerdo que llegué a irritar mi piel de tanto lavarla con jabones “antiacné” que no servían para nada. Más tarde tuve que someterme a tratamientos fuertes, con consecuencias físicas y emocionales.
No creo que la intención de mi mamá haya sido ofenderme, pero muchas veces dejamos pasar este tipo de comentarios con la excusa de que “no lo dijo con mala intención”. Aun así, ¿por qué debemos ser nosotros quienes callemos y no quienes hacen este tipo de comentarios?
Si eres de las personas que suelen decir cosas así, déjame recordarte algo:
Es obvio que sabemos lo que pasa en nuestro cuerpo. Sabemos si subimos o bajamos de peso, si tenemos acné o si nos salió un brote nuevo. No necesitamos que nos lo recuerden.
Y si, en cambio, tú has sido quien ha recibido este tipo de comentarios, quiero decirte que la única opinión que vale es la tuya. Puede sonar cliché, pero es real. Solo tú puedes juzgar tu cuerpo, y ojalá lo hagas desde la amabilidad:
“Siento que he subido de peso, quiero mejorar mi alimentación”
o “Voy a cuidar más mi piel porque lo necesito”.
Desde que entendí el daño que pueden causar los comentarios pasivo-agresivos, suelo compartir una regla simple:
La regla de los cinco segundos: si vas a comentar algo sobre el cuerpo de alguien, pregúntate si esa persona puede cambiarlo en cinco segundos. Si no puede, ¡no lo digas!.
Nunca sabes qué batalla está librando alguien más. Esa persona ya se ha visto en el espejo y sabe perfectamente lo que pasa con su cuerpo.
Por eso, deja de hablar de cuerpos ajenos. En muchos casos, eso también es una forma de violencia.
Sé amable. En serio, no te cuesta nada. Y muchos te lo van a agradecer.
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